Pase, pase a su dispensario onírico, consultas gratuitas para esa mente inquieta y confundida, no se aceptan reclamaciones si lo dejamos más trastornado...
Sé que afortunadamente me faltan dedos (al menos de las manos) para contar a mis amigos, pero esos que me hacen falta tanto en estos momentos, los que realmente me conocen, aguantan, secundan...simplemente esos con los que puedo pasar todo el día sin presiones, hablando de cualquier babosada, hablando de cosas chingonas, viendo tele, viendo a la nada, aquellos con los que sólo nuestra presencia mutua basta, los cuento con una sola mano.
Y ninguno de ellos se encuentra en un radio cercano.